El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)


miércoles, 14 de mayo de 2008

Samanta.

Samanta es una leyenda urbana tan conocida como Verónica, lo único que hay que hacer es meterte a un baño y repetir tres veces su nombre, emergerá de la taza e intentará matarte a arañazos; esto es precisamente lo que no hay que hacer si no quieres quedar marcada de por vida.
Samanta era una niña de 8 años que murió misteriosamente y encontraron su cadáver con la cabeza sumergida en la taza del baño. Yo era una de sus compañeras y la conocía a la perfección, tenía el cabello negro y una mirada fría y distante, se corrió el rumor que se le podía invocar desde un baño en especial "El baño numero 8 de la fila 3" así lo conocíamos todas, era como un tabú decir ese nombre.
Con el pasar de los años, al decir ese nombre fijaban sus miradas en mi pues yo ya había tenido una de esas experiencias, me decidí a enfrentarme con mi miedo y entré al maldito baño, estaba sudando helado, pero tuve el valor suficiente como para nombrarla tres veces y tener nuevamente un encuentro con mi antigua amiga.
Al fin nos volvemos a encontrar dije, con toda mi valentía, que era poquita en ese instante
No me respondió nada, pero acercó una de sus pequeñas manos a mi cara, empezó a arañarme, como lo hace un gato con un sillon. Hubo un silencio realmente profundo que me llevó a gritarle
¿Que pasa? ¿Te comieron la lengua los ratones?
No respondió, abrió su boca lentamente para mostrarme que efectivamente eso había pasado, su cadáver en descomposición estaba siendo devorado por los ratones y salía un olor putrefacto de su boca.
Empecé a escuchar voces, me estaban buscando por que había salido sin permiso de la sala y temían que me hubiera metido en ese baño, salí corriendo del susto cuando una oscuridad infinita me rodeó, y empezó a arañarme las piernas, me castigaron solo con palabras por desobediente...podía quedar con un trauma cerebral.
Este relato es absolutamente real, si no me creen métanse al baño de su colegio y repitan tres veces Samanta, si sobreviven, escriban su experiencia. Yo les guardaré el secreto...


kaemychan.


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