El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)

lunes, 28 de julio de 2008

Mujer agobiada por rara enfermedad que la hace parecerse a una “mona”

Lunes 28 Julio 2008

Angela Reyes
TEGUCIGALPA.- Una campesina de 58 años vive agobiada desde su niñez por una rara deformación física, que la hace verse como una mona “chimpancé”, sin que hasta ahora alguien pueda aclararle si su problema tiene solución.

Ángela de Jesús Reyes Zelaya (58) vive en la aldea Sabana Larga, San Francisco de Becerra, departamento de Olancho, adonde desde muy niña llegó de una montaña ya con la deformación.

Su caso es dramático: mientras muchas mujeres salen a las calles a lucir su bello rostro, Ángela hace lo contrario. Se esconde porque se avergüenza de la malformación bucal.

Sin embargo, aceptó hablar con LA TRIBUNA, para ver si puede lograr ayuda médica, si es que tiene solución su problema.

La niña nació, con la deformación, en una montaña conocida como Las Tres Ceibitas, cuando su madre, María Reyes, permanecía en ese lugar cortando café. Después se trasladó a la aldea Laguna Seca, en la misma jurisdicción, donde la pequeña creció.

Desafortunadamente, María murió dejando su bebé y esta quedó al cuidado de una tía de unos 80 años. Para su desgracia, también murió su padre, Marcelino Zelaya, igualmente a los 80 años.

La tía decidió buscarle asistencia médica y la llevó al hospital San Felipe de la capital en los años 1960 pero no lograron ayudarle. Después fue llevada a un hospital de San Pedro Sula y tampoco supieron determinar cuál era el padecimiento.

Las posibilidades de buscarle tratamiento al infante se desvanecieron porque desafortunadamente la tía falleció y la pequeña quedó sola a los ocho años, por lo que debió buscar otro destino.

La mujer es muy dedicada a las cosas de la casa.
Su nuevo hogar fue en la aldea Sabana Larga, en el pie de una montaña, donde su hermana mayor Ana Felícita Reyes. Desde esa época se quedó a cargo de ella y otra hermana que hace unos tres años falleció de una enfermedad en el corazón.

Ángela a sus casi 60 años se pregunta ¿por qué yo soy diferente a las demás mujeres? “Yo no sé porque soy así. Nadie me ha dicho qué es lo que tengo porque me operaron de la barriga cuando estaba pequeña pero no me acuerdo por qué”, relata.

PIDO A DIOS QUE ME DE FORTALEZA

“Por las noches me pongo en oración pidiéndole a Dios que me dé fortaleza para seguir adelante y que alguien me ayude a curarme de la boca para que los niños no me tengan miedo”.

Con un gesto de incomodidad en la parte bucal, la humilde mujer contó que la gente que no la conoce le tiene miedo y la quedan viendo como si ella les va a hacer algo malo. “Eso no me gusta”.
Cuando sale a pasear a la iglesia evangélica, que queda a unos metros de su vivienda, los vecinos le dan muestras de aprecio.

Al consultarle si en el algún momento ha pensado en tener un hijo, dijo que no “por este problema y mi hermana me dice que ella siempre me va a cuidar entonces yo le hago caso”.

“Ya estoy vieja pero no quiero seguir siendo así, porque las demás personas caminan tranquilas sin problemas en la boca, pero yo siempre he tenido que andar en lugares donde la gente me conoce porque si voy a otras partes se asustan al verme”, lamentó.

La casa donde vive es de adobe y zinc. Ella se preocupa por mantenerla aseada. Con frecuencia, toma una escoba y se pone a asear o a lavar en un lavandero de piedras.

Angela y su hermana han sido inseparables.
La vivienda está ubicada entre árboles a la orilla de una quebrada. En la comunidad viven unas 30 familias. Al consultarle a Angela si está dispuesta a someterse a un tratamiento para corregir su problema, dijo que sí, pero que no tiene dinero para hacerlo.

Los aldeanos comentan que su madre se desapareció por varios años en una montaña. Ana Felícita Reyes, quien desde hace más de 30 años la cuida, dijo que para ella su hermanita es muy especial por su buen comportamiento.

“Ella para nosotros es muy especial y aquí en mi casa pobremente vivimos, pero el amor no nos hace falta porque tenemos a Dios en nuestros corazones”.

Además de Angela, doña Felícita está criando a ocho nietos de entre 15 y 17 años, que son de los nueve hijos que procreó con su esposo José Sánchez.

“Desde que yo la tengo, ha sido así con ese problema en la boca pero como los médicos no dijeron qué es lo que ella tiene, entonces nosotros ignoramos que podía ser lo que le arruinó la boca”.

Indicó que ella no continuó buscándole tratamiento a Angela porque no ha contado con los recursos para ayudarla, pero si alguien pudiera ayudarla será una satisfacción porque aunque esté avanzada de edad, quisiera no verla sufrir.

“Yo nunca me he avergonzado de mi hermana, siempre la llevo adonde puedo y si la gente le tiene miedo o la quedan viendo, entiendo que tienen razón”, reconoció.

Puede tener solución

El cirujano del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), Próspero Castellanos, manifestó que s difícil determinar la patología de Angela Reyes.

“Lo correcto sería hacerle un estudio para determinar cuál es el problema de ella”, expresó.

El especialista en trasplante de riñón y otros órganos indicó que no se descarta que el problema tenga solución.



Opiniones

Quizás su familia no se preocupó por ella
Ada Sánchez (Hermana en Cristo):
“Angela es una humilde mujer que quizás sus familiares no se preocuparon por buscarle un tratamiento, pero ella es muy buena y siempre nos encontramos en la iglesia”.





Dios le da fuerza para sobrellevar ese problema
Carmen Mendoza (Vecina):
“A nosotros nos da lástima de ella que es buena persona y le da pena enseñar su problema y creo que Dios le ha dado fuerzas para sobrellevar ese problema”.


Es una persona algo fuera de lo común
Rómulo Rodríguez (Pastor de la iglesia):
“Esa muchacha es algo fuera de lo común, sospechamos que ella tiene cruces de mono porque cuando estaban pequeñas se llevaban con los monos en esas montañas”.



Si no la conociéramos le tuviéramos miedo
Marcelina Castro (Vecina):
“Nosotros le tememos mucho aprecio a ella y ya nos acostumbramos a verla con ese problema, pero si no la conociéramos le tuviéramos miedo porque eso es algo fuera de lo normal”.



Es nuestra tía, no nos avergonzamos de ella
Ingrid Zelaya (Sobrina):
“Ella es nuestra tía, no nos avergonzamos de ella, al contrario la llevamos a la iglesia los fines de semana y la queremos mucho porque es muy buena y humilde”.





La Tribuna.

Latribuna.hn

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