El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)

viernes, 13 de junio de 2008

El Hijo de Satan.

Un corto animado muy divertido que te muestra cual es la unica cosa que puedes hacer ante la llegada del anticristo...

El Padre sin Cabeza.

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Eran aquellos tiempos de fusil de chispa, no tan distantes que digamos. Tiempos de oro y de alegría en que nuestros antepasados, libres del aprisionamiento fastuoso de la moderna civilización, vivían a su modo, pobre y humildemente, pero siempre contentos yalegres.
Nuestro pueblo, de labriegos sencillos formado, conservó de los conquistadores gallegos que vinieron de la Madre España en busca de oro y de tierras para aumentar el poderío del León Ibero, su amor entrañable al hogar, su fe religiosa y la sonsería peculiar que le hizo crédulo y creyencero.
A más de las fiestas de iglesia, que formaban lista en el año, nuestros abuelos celebraban con menos pompa, pero sí con más alegrías, dos festivales cívicos: el veintisiete de abril y el de la independencia, esto es, el aniversario del golpe de cuartel del general don Tomás Guardia y el quince de setiembre, adoptado en Centroamérica como fecha de la emancipación política de España.
El programa era corto: bailes populares al aire libre y repartición de licor; estallido de cohetes y bombas; gritos y, de cuando en cuando, algunos mojicones, por copa de más o de menos.
Y nuestros campesinos, todos guardaban su pala y el machete, limpiaban un poco sus manos, blanqueaban a fuerza de "eje", sus agrietados pies, y salían al anochecer a divertirse con sus respectivas familias, danzando al claro de la luz que despedían los faroles de canfín o los reverberos de manteca, y al compás de las músicas de las marimbas, acordeones y guitarras.
Y aquí entramos en nuestra relación respecto al suceso de la Calle del Cura.
Ñor Juan Rafael Reyes era el viejo más alegre del distrito de Patarrá y no perdía, por nada de este mundo, los festivales del veintisiete de abril y la independencia, que bastante tenía que sudar los demás días del año para atender a su manutensión y la de su familia, para no aprovechar la ocasión de echar una canita al aire.
En su caserío eran bastante recogidos, ajenos a todo, sólo pensaban en la quema de la piedra de cal que les daba, entonces, más que ahora, el sustento. Las fechas memorables pasaban casi inadvertidas, por lo que ñor Juan Rafael se veía obligado a ir hasta la villa para colmar sus ansias de fiesta. Allí era cosa de ver: las taquillas permanecían abiertas la noche entera; los vecinos principales iluminaban los frentes de sus casas; en la plaza pública el entusiasmo no decaía hasta rayar el nuevo sol y la ilustre Corporación Municipal solía disponer el reparto de "guaro" a todos los ciudadanos que vitoreaban al ciudadano presidente. Y esto entusiasmaba a ñor Reyes que, muy a pesar de sus años, que ya eran carga, gustaba de amanecer en vela, bailando a ratos, libando copas, mascullando su chicagre y enterándose en los corrillos de cuanto ocurría en el gran mundo y soltando de cuando en vez su gracejada, para no quedarse atrás con los cuentos, enredos y chistes, que los contertulios iban enhebrando como para amenizar el rato.
Acertó a caer la fecha de la independencia en domingo y desde luego la fiesta fue el sábado en la noche. Por las vísperas se saca el día, y para cumplir con el adagio popular, de antes y con antes comenzaba la alegría.
Ñor Reyes no prescindía de baja a la "suidá a marcar" su mantención, lo que hacía todos los sábados al amanecer y menos dejar de pasar a la parranda. Había que compartir la obligación con la devoción. Verdad es que podría ajilar por la calle de Dos Ríos y evadir así la atención de la villa, pero sólo una ves se celebraba al año la independencia y para el siguiente ya podía estar bajo tierra. Había que aprovechar la oportunidad, que por algo la suelen pintar calva. Ñor Reyes, --lo decía su mujer--, sería parrandero y bebedor, esosí, muy cumplido con sus obligaciones. Compraba el "diario" y lo que quedaba libre, era lo que podía beberse en ron o guaro de la Fábrica Nacional. Y callendo y levantando, podía llegar ya al anochecer a su casa, pero con sus alforjas repletas, con provisiones para la semana. También lo decía: --Los almadiados todo lo pierden, menos la memoria.
Ella se lo perdonaba a su marido, porque en su "alacena" todo abundaba; porque nunca la hizo ayunar, excepto los viernes de cuaresma, --ya que era bien católico--; ni la obligó a solicitar prestado el puñadito de frijol ni de sal, o la jarra de arroz, como le sucedía a la Piedades, su vecina, que a más de la vigilia en que vivía eternamente por las largas y repetidas parrandas de su hombre, que le duraban hasta ocho días larguitos, solía recibir un ajuste de azotes. Y todo se puede aguantar, menos eso de que un "manguela" alce la mano contra su mujer.
Pues ñor Reyes salió aquel sábado muy temprano, caballero en su yegua rosilla, vistiendo los trapitos de dominguear, los de coger misa. Lucía su banda tinta, de seda, que le daba varias vueltas en la cintura, dejaba que las barbas salieran fuera del ruedo del chaquetón; no faltaba el pañuelo floreado al cuello ni la realera de puño de hueso y plata, compañera de los días de gran solemnidad.
Estuvo en la ciudad; hizo sus compras; provocó más de una risa sabrosota, con sus chistes y sus relatos, que salían de la boca como borbotones; sorbió sus copas de guaro nacional, más sabroso y más claro que el de "charral", según su opinión de buen bebedor y al atardecer dispuso el regreso, pasando por los "Samparados".
Ya preludiaban las marimbas y chisporroteaban los candiles, cuando hizo su entrada a la villa llevando sobre la albarda sus grandes alforjas bien repletas. En la casa del compadre ñor Pedro, el matador, amarró su rruca, sin desensillarla, dejó a buen recaudo las alforjas y su ramita de espino, que le servía de espuela y la varillit de anono que hacía de fuete y tras un saludo en que hacía recuento de la salud de todos los de la casa, se salió a comenzar la juerga, relamiéndose de gusto, porque no había dejado de salir sin sorber la jícara de chocolate con sus biscochos y embustes.
Bailó fandango y punto; sorbió copas; tuvo más de una disputa y pudo regresar a casa del compadre, sano y salvo, gracias a la intervención de algunos amigos. Allí le montaron en su bestia y lo pusieron en camino, tocándole el corazón, con el recuerdo de los suyos, que estarían en vela, deseosos de verle llegar. Y la bestiecilla cogió el trote, calle arriba...
Era la madrugada oscura y fría. Mientras el jinete dormitaba, dejando floja la rienda, la ruca trotaba. Bien sabía ñor Reyes que montaba en un animal manso, que conocía el trillo de la casa, como de memoria. Por eso se dejaba llevar, confiado y tranquilo.
Pasó por San Antonio sin novedad. Todo mundo dormía. Uno que otro perro ladró a su paso y vino a ahuyentar el sueño. Cuando cruzó el río Damas y entró en su jurisdicción, apuró la yegua el trote, porque ya estaba próximo el momento de probar bocado y quedar libre del aparejo, el jinete y la carga.
Próximo el recodo llamado "la Calle del Cura sin Cabeza". Alla se bifurca el camino y dan sombra los altos higerones. Era un sitio temido, porque decía el rumor popular que asustaban. Muchas historietas de aparecidos circulaban de boca en boca. Pero ñor Reyes ni era hombre de miedo ni padecía de nervios; más bien se envalentonaba cuando sorbía sus copas.
Frente a la plazuela, donde solamente se levantaba una casa de peones de la finca, vio una ermita. Se restregó bien los ojos, porque no tenía memoria de que allí hubiera existido esa construcción. Pero como para desvanecer sus dudas, repicó la campana llamando a misa. Y deseoso de enterarse por sus propios ojos de que no "eran visiones" ni cosa del otro mundo, se desmontó y entrose al templo, que estaba iluminado a media luz. Se hincó y se dispuso a oír misa. Todo fue muy bien, mientras el sacerdote no volvió la cara, para cantar el "Dominus Vobiscum" y se dió cuenta de que al padre le faltaba la cabeza. La impresión lo levantó como con resortes y lo hizo abrirse en estampida. Al pasar bajo el coro, oyó un ruido infernal y sintió que la campana le seguía repicando su badajo...¡No supo más!
Allí cerca, sobre el zacate, fue encontrado, sin sentido, por los carreteros madrugadores, que llevaban carga a la ciudad. Lo recogieron y lo trasladaron a su residencia, donde pasó muy malito algunos días. Costó que volviera en sí. hasta la pronuncia había perdido. Tenía que ser cosa mala la que vio, comentaban los familiares
Pronto cundió la noticia del aparecido de la "Calle del Cura sin Cabeza". Los curiosos llegaban a inquirir detalles del suceso y se tejían los más variados fantásticos comentarios. El tío Melitón, que era muy ladino, definió el asunto: --Acechanzas del demonio; ñor Reyes había asistido a sus propios funerales, en castigo de sus pecados. Naturalmente, nunca más volvió a pasar en "deshoras" por ese camino. Si iba a la ciudad, rgresaba tempranito y por si tenía que viajar con carreta, para evitar que los bueyes se asolearan, madrugaba, pero siempre esperaba otros compañeros. Que dos hombres se valen mejor que uno solo.
La moralidad pública habría ganado mucho, ya que se consumía menos licor nacional en la villa, si se le ocurre a un vivo, llevar al barrio licor clandestino de Agua Caliente, evitando así el viaje a la villa, pasando por la "Calle del Cura sin Cabeza" en horas de la noche.
Han pasado muchos años; el suceso apenas si se recuerda; el trecho de camino conserva el nombre de la "Calle del Cura sin Cabeza", y la conseja del aparecido, sigue siendo como una lección de moral. Pero nadie escarmienta en cabeza ajena.

Elías Zeledón "Leyendas Costarricenses" Compilador.
Núñez, Francisco María. "El padre sin cabeza".
Victor Lizano. Leyendas de Costa Rica, pp.125-129
Ticatico.com.

La Creacion.

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Se cuenta que NUN era agua, era el Dios de las tinieblas, era el principio de todo… pero dormía, solo dormía.

Cuando por fin NUN despertó, solo encontró aburrimiento, a su alrededor era él todo lo que veía. Ni animales, ni plantas, ni hombres… ni siquiera dioses. Entonces, reconociendo en sí mismo el poder inmenso de crear, decidió ponerse manos a la obra y comenzar con la creación de universo.

Como era agua comenzó creando tierra, hizo surgir de sí una gran isla de tierra limosa, era Egipto, y pensó que al haber nacido Egipto del agua, debía ser esta quien le diera la vida, fue entonces cuando creó el río divino, el Nilo.

NUN continuó creando… el cielo, el aire, plantas, animales y dioses, pero algo faltaba, no había una oscuridad absoluta, pero tampoco había luz. Un día, de un loto que flotaba en el Nilo surgió luz. La flor se resistía a abrirse y cuando ya no pudo aguantar más, de su interior nació RA, el sol, dando al mundo lo que le faltaba, esa luz con la que apreciar los colores, la belleza de la creación y por supuesto el tiempo, ya que RA volvía al interior del cáliz de la flor del loto a descansar mientras duraba la noche. RA se convirtió en el dios más poderoso, el amo del mundo y también el más envidiado…

Egipto.com

El Carruaje de Ana Jânsen.

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En el siglo XIX vivió en São Luis do Maranhão la señora Doña Ana Joaquina Jânsen Pereira, comerciante que, teniendo acumulado una gran fortuna, ejerció una fuerte influencia en la vida social, administrativa y política de la ciudad.

Era muy conocida por que cometía las más bárbaras atrocidades contra sus numerosos esclavos, a los cuales, sometía a toda suerte de suplicios y torturas en sesiones que no era raro que acabaran con una muerte.

Algunos años después del fallecimiento de Doña Ana, empezó a ser contada en la ciudad una fantástica historia, según la cual, en las noches oscuras de los viernes, bohemios y nocturnos acostumbran a encontrarse con un asombroso y aterrorizante carruaje, en carrera desenfrenada por São Luis, tirado por muchas parejas de caballos blancos sin cabezas, guiados por una calavera de esclavo decapitado, y conducido por el fantasma de la señora fallecida, penando, sin perdón, por los pecados y atrocidades que había cometido en vida.

Quién tenga el infortunio y la desventura de encontrarse la diligencia de Doña Ana Jânsen y no rece una oración para la salvación del alma maldita de la señora, al echarse a dormir, recibirá de las manos del fantasma una vela de cera. Esta, además, cuando amanezca el día, se habrá transformado en un hueso humano desencarnado.

Hoy en día, su antigua mansión está dentro de la ciudad de São Luis y era hasta hace poco tiempo el edificio para dar los cursos de enfermería y odontología de la Universidad Federal de Maranhão, y hace mucho tiempo, después de su muerte, se encontraron centenares de huesos humanos dentro de las paredes y los suelos de donde serian los sótanos o el mismo calabozo de la mansión.

Folklore brasileño
Madridoculto.com
Traduccion: Flor.

Milagros Eucaristicos.

En el año 1192, cerca de Erfurt (Turingia), una joven enferma pide el Santo Viático. Un sacerdote concurre, le da la comunión y se purifica los dedos en un vaso de cristal. Al retirarse la joven pide que se guarde esa agua ya que allí se ha caído una partícula de la hostia consagrada. Una criada va a cumplir la orden y dentro del vaso encuentra Sangre y la partícula convertida en un pedacito de carne.

El 6 de octubre de 1519 en Savona fue robado de la iglesia de San Pedro un copón con las Hostias Consagradas. En ese momento la campana mayor del templo comenzó a sonar, el ladrón huye pero un grupo de fieles se acerca a la iglesia extrañado por las campanadas y finalmente es descubierto por su modo sospechoso de comportarse.

En el año 1824 en Onil (Valencia) fue robada una custodia conteniendo la sagrada comunión. El ladrón es apresado pero se niega a dar a conocer el lugar donde la escondió. Los habitantes salen a buscar la Hostia consagrada recorriendo toda la localidad y los alrededores . Una viuda llamada Teresa Carbonell está removiendo matorrales y ve un gran resplandor que sale debajo de un gran bloque. Entre varios levantaron la losa encontrando el viril con la Sagrado Hostia envueltos en un trapo sucio. Esta Hostia fue conservada y se mantiene incorrupta hasta nuestros días.

En Moncada (Valencia) había un sacerdote lleno de escrúpulos que vivía con el temor de no haber sido ordenado válidamente. El día de Navidad este sacerdote celebra 3 misas, a ellas concurre una campesina con su hija de 5 años. La pequeña tiene una visión mientras el sacerdote consagraba viendo en la sagrada Hostia a un niño bellísimo; la niña exclamaba: "Oh madre, qué niño tan hermoso que veo, oh , qué es hermoso, mírelo, madre, qué bello es". Los demás no veían nada y esto ocurría hasta que el sacerdote consumía la Hostia y se repitió en las 3 misas.
El sacerdote quiso hacer otra prueba tomó dos hostias una consagrada y la otra no y se las presentó ala niña, indicando ésta que veía al niño en la primera y no en la segunda.

En la ciudad de Lanciano (Italia) un monje de San Basilio hacia el año 700 dudaba de la presencia de Cristo en la Hostia Consagrada, un día celebrando Misa al elevar la hostia ésta se convierte en un pedazo de carne y el vino en Sangre. Esos "fragmentos "de carne y de Sangre son conservados hoy :la carne conserva una apariencia fibrosa y de color marrón, la Sangre está formada por 5 coágulos.
Estudiados hace unas décadas se llegaron a las siguientes conclusiones: la carne es tejido muscular cardíaco, la Sangre así como la carne es de la especie humana con grupo Sanguíneo AB, las proteínas se hallan en proporcion normal a la Sangre fresca.

En la festividad de la Inmaculada Concepción de 1991, los peregrinos iniciaron una vigilia desde las 18 hs del día anterior. A la medianoche el padre Otty Ossa Aristizábal, capellán de Betania (a una hora y media hacia el sur de Caracas, Venezuela) celebró la santa Misa, a la derecha de la gruta.
Después de la consagración, partió la Hostia colocando un pedazo pequeño en el cáliz y dejó otros tres pedazos en la patena. De uno de los pedazos comenzó a salir sangre, a semejanza de como brota cuando hay un pinchazo.

Por 3 días la sangre fue líquida y después comenzó a secar. Actualmente la Hostia es guardada en la capilla del Convento san José .
Analizada la sangre el resultado es sangre humana, del tipo AB (tal como en el milagro de Lanciano).

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La Tumba de San Bernandino.

Nace cerca de Siena (Toscana) en 1380 y renuncia a su noble familia y vende sus haciendas para unirse a los franciscanos en 1402, donde se populariza como predicador en Toscana, Lombardía y toda Italia.

El Papa Martín V asustado por su popularidad, lo suspende como predicador pero otro gran santo Juan Capistrano, le arregló la situación. Muere en 1444, y sólo 6 años después en 1450 es canonizado por el para Nicolás V.

Durante su vida rechazó 3 episcopados, fundó más de 200 monasterios y pacificó a dos bandos contendientes : los güelfos y gibelinos.

El milagro asombroso

Después de morir, su ataúd sangró sin cesar hasta que en Aquila ( donde éste se hallaba) los bandos contrarios dejaron de pelear.



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