El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)

domingo, 15 de junio de 2008

Las Luces.

Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.
Eso sí, tenía visitantes misteriosos.
Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos".
La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.
Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.
La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?
Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.
La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.
No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.
Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.
No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.

Galeon.com

Un supuesto enviado divino viaja con una cruz para "salvar a México"

NUEVO LAREDO, México (AFP) - "Subiré mi cruz a mi camioneta y me iré para allá, a decirles al Ejército y a los policías que Dios está con ellos para acabar con los malos", señaló Eduardo, un estadounidense de 56 años que dice haber vivido una aparición divina hace dos años.

Según esa "aparición divina", se le ordenó viajar por México con una cruz a cuestas para anunciar que Dios llegará a este país a ayudar al ejército a derrotar "a los malos", en alusión al combate de los militares contra los narcotraficantes.

"Por eso desde hace dos años viajo por todo este país anunciando que vendrá a derrotar a los malos y ayudar al Ejército y los policías, porque México está muy golpeado por los malos", dijo a AFP Eduardo, quien asegura que Jesucristo se le apareció en Roma, en Texas, al sur de Estados Unidos.

Con una cruz de más de 30 kilos a cuestas y bajo el sol candente del medio día que rebasa los 40 grados centígrados, Eduardo camina por las calles de Nuevo Laredo (norte) anunciando la palabra de Dios, y entregando folletos a los gente que encuentra a su paso.

"Tengo una misión, tengo un anuncio para los soldados y policías de México, que Dios está con el Ejército de México, quiere ayudar, Dios no está agradable con los malos, está contra los malos, y está listo para usar su poder en contra de ellos", añade Eduardo en el poco español que habla.

Nacido en Tennessee, Estados Unidos, con barba larga y pelo blancos y sin tener las facultades mentales alteradas, como muchos piensan, asegura no profesar una religión en especial.

El predicador ha logrado que más de 100.000 personas reciban su mensaje de propia voz y mano.

"He recorrido más de cien ciudades, a lo largo del territorio de este país, incluida la capital mexicana, donde estuve cinco semanas cargando mi cruz por todas sus calles", indicó sudoroso.

Camina ocho horas diarias por las ciudades que visita y cuando decide ir a otra sube su cruz a su camioneta y se traslada, apoyado por el dinero que la gente le da que ocupa para la gasolina y para comer.

El viernes Eduardo inició su peregrinar en Nuevo Laredo (norte), en la frontera entre México y Estados Unidos, luego viajará a Reynosa (otra ciudad fronteriza) y también a Guadalajara (oeste).

Noticias Yahoo.