El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)

jueves, 4 de diciembre de 2008

La Granja de Cadaveres.

En la localidad norteamericana de Tennessee, Knoxville, se encuentra un complejo conocido como Centro de Investigación Antropológica. Un terreno boscoso de aproximadamente 1.2 hectáreas, donde se han diseminado a voluntad decenas de cadáveres humanos, con el propósito de estudiar minuciosamente cual es el proceso de descomposición tras la muerte, en diferentes ambientes y posiciones del propio cuerpo. Los cuerpos se presentan al aire libre, semienterrados, totalmente enterrados, en el interior de coches, sumergidos en el agua, ahorcados…

El creador de todo esto es el antropólogo forense Bill Bass. La antropología forense es la disciplina que se encarga de identificar a personas a partir de sus huesos, por difícil que parezcan estos aportan muchos mas datos de los que nos podemos imaginar. Por ejemplo, el sexo, la edad, la raza, la estatura… También los huesos pueden desvelar si una persona sufrió alguna infección grave, si tuvo alguna caída en la infancia…

El cometido de esta granja es responder a las preguntas, de que sucede cuando un cuerpo se halla a la intemperie sometido a las inclemencias del clima húmedo. ¿Y si el clima es seco? ¿Y si el cuerpo se halla sumergido en el agua? ¿Ahorcado?. Para alcanzar las respuestas se decidió colocar los cadáveres en la misma situación que se planteaban las preguntas. Por eso, en el recinto se pueden observar, cuerpos semihundidos, colocados en el interior de coches abandonados, atrapados en la maleza. También se queman restos de humanos para comprender como el fuego afecta al tejido y a los huesos. Se observa de qué forma van llegando los insectos para alimentarse de la carne, determinando el momento exacto de la muerte, disciplina que estudian los entomólogos forenses. De ahí la importancia de este lugar para la investigación criminal.

En definitiva, este centro esta aportando números datos para el desarrollo de la antropología forense y aunque resulte macabro, es la única manera de comprender cuales son las fases en las que el cuerpo humano se va descomponiendo después de la muerte.

Rincondelmisterio.com

Algunos cadaveres de la granja.


Entrada al lugar, tengo entendido que es accesible
al publico, claro, se sujeta a condiciones.


"Aprendices" del FBI haciendo su practica forense en la granja.




Dr. Bass examinando un cadáver luego de una breve estadía
a la interperie.


El antropólogo forense Bill Bass, izquierda, y su co-autor,
Jon Jefferson, examinan un cuerpo.


Cuerpo de aproximadamente 15 días.

Es muy importante que este lugar lo veamos como lo que es y no como algo obseno o morboso, el morbo hacia la muerte lo tiene la persona en la cabeza.
A los que les intereso este articulo les recomiendo el programa "Taboo" de National Geographyc voy a tratar de conseguir el capitulo sobre la granja de cadaveres ya que es muy interesante, especialmente para los que han dejado sus comentarios de que quieren ser medicos.

Bebé Apocaliptico.

Habría ocurrido en el Hospital Regional Herminda Martín de la ciudad de Chillán, a mediados de febrero de 2002. Todo sucedió de noche con una lluvia como nunca se había visto.

La embarazada no tenía nombre (quienes vieron “La Profecía”, las madres de engendros o anticristos siempre son anónimas) y fue el parto más complicado de todos en el Hospital Herminda Martín, así bautizado en honor a una filántropa chillaneja casada con un señor de apellido Muñoz Muñoz, y que para desgracia suya y beneplácito de la comunidad, no tuvo herederos a los cuales dejarles su tremenda fortuna.

El parto, como decíamos, fue muy complicado y la secreción de sangre y fluidos por parte de la madre superó todo lo esperado. Sin embargo, la pequeña y bendita criatura no fue consuelo alguno: un solo grito de la matrona a cargo alertó a sus compañeras. Angustiada ante tamaño fenómeno, la matrona receptora -cuya identidad nunca fue revelada - sólo atinó a reproducir lo primero que se le vino a la mente: “¡Cresta la guagua pa’ fea!”, se le escuchó entre ininterrumpidos sollozos de desolación.

Sin embargo, tal afrenta fue vengada nada menos que por el propio y pequeño aludido. Volteando su cabeza -algunas versiones hablan de un giro de casi 180 grados- la guagua sacó un vozarrón y díjole a la anonadada partera: “Esto no es nada. ¡Tanto o más feo será lo que ocurrirá el 18 de abril, vieja sapa!”.

La madre y la guagua apocalíptica habrían fallecido después de las revelaciones, mientras que la matrona perdió la razón y fue hospitalizada en un siquiátrico. El director
hospitalario reconocio los hechos con el mero objetivo de despistar a la prensa, tal como años antes lo había hecho su colega de otro hospital de la misma ciudad con un duende. Diferente fue el caso de un gobernador provincial, quien por expresa petición del Ministerio del Interior, negó la evidente existencia de un dragón que se paseaba entre Chillán y Chillán Viejo.

klauhzz
Escalofrio.com