El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)

lunes, 30 de marzo de 2015

El hijo no deseado

Esta es la historia de un pequeño llamado José. Era hijo de una joven pareja que durante varios años trató de tener un hijo varon, José nació un 2 de Enero contra todos los pronosticos puesto que una condición fisica les impedia ser padres, incluso lo intentaron en dos ocasiones previas, pero no salio nada bien.

El niño tuvo una infacia envidiable, era el concentido de su mamá, su padre jugaba a diario con el y no le ocultaban que el era el amor de sus vidas, todo era felicidad en la pequeña pero unida familia. 
Con los años todo fue cambiando, comenzaron los pleitos entre los padres, el hijo muchas veces quedaba en medio de todos los gritos e incluso golpes.

A sus apenas 11 años la infancia de José terminó, ya no existia la inocencia ni la felicidad que identifica a un niño feliz, pasó de ser muy jugueton y cariñoso a triste y serio, pocas veces dejaba escapar una sonrisa y cuando lo hacia no era sincera, era por miedo a que sus padres lo golpearan pensando que les ocultaba algo.

Una noche José estaba en su dormitorio, extrañamente todo estaba calmado dentro de la casa, pero el niño pensaba...y pensaba, miraba sus juguetes y recordaba momentos que pasó jugando con ellos y con sus padres, aquellos que dormian placidamente en el cuarto de al lado y que lo hacian sentir ahora como un hijo no deseado.

Bajo las escaleras en silencio, no queria ni imaginar que pasaria si despertaba a sus padres, tomo unos fosforos de la cocina y salio.

Afuera tomó un frasco de gasolina, no pensó que su padre podria molestarse por tomarlo, solamente lo hizo, subio las escaleras y entro al cuarto de sus padres, los vio dormir y sin dudarlo roció un poco de combustible sobre la cama con cuidado de no despertarlo, roció tambien un poco sobre el, era tan fuerte el olor que sus pequelos ojos comenzaban a lagrimear sin control.

Suavemente el niño despertó a sus padres y les dijo "gracias por ser los mejores padres del mundo", muy asustados los padres trataron de levantarse pero el niño encendio torpe pero delicadamente un fosforo y agregó "querian un hijo y lo tuvieron, pero no fue el que deseaban...mami...papi, perdon por no ser un buen hijo".

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