El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)

jueves, 29 de mayo de 2008

Suicidio.

Las estadísticas nos informan que las muertes por causa de suicidio, han aumentado en todo el mundo. Las causas abarcan una amplia gama de motivaciones humanas, entre las cuales cabe mencionar la depresión, la abulia, la pérdida del sentido de la vida y la creencia de que la propia muerte servirá de castigo a otra persona. En todos los casos, entre un 25 y 40 por ciento de los suicidas, han intentando varias veces eliminarse antes. Los intentos superan las 10 a 50 veces y son dramáticamente más frecuentes entre los hombres (84%) que entre las mujeres (15%).

Los grupos de riesgo se ubican en los viudos, divorciados, separados, personas con limitaciones físicas graves y en adictos al alcohol y las drogas. También los trastornos de ánimo constituyen un factor de riesgo. Ultimamente, se ha registrado un incremento en portadores de enfermedades terminales como el HIV.

Tipos de suicidas

De acuerdo a Carl M. Durkheim, encontramos los llamados suicidios egoístas, que se dan comúnmente en las personas excesivamente individualistas y es propio de las sociedades más avanzadas. Este tipo de suicidio es más común en los individuos poco integrados a los grupos sociales de los que forman parte desconociendo reglas de conducta diferentes a las suyas.

El suicidio altruista es la versión opuesta al anterior. Sucede por una excesiva "integración" del sujeto con la sociedad a la que pertenece, al punto tal, que la personalidad individual no cuenta, pues se encuentra muy comprometida con el grupo social en el que interactúa. El individuo se somete con abnegación a las leyes y costumbres de su sociedad, de tal modo que se suicida porque piensa que ese acto es un deber. Un ejemplo es el "HaraKiri" practicado en las antiguas sociedades japonesas.

El suicidio anómico es el de mayor relevancia en el estudio de Durkheim. La anomia es la falta de normas y de leyes que regulen la actividad humana y generalmente se produce en momentos de crisis sociales agudas, de transformaciones en las estructuras y valores culturales. Este autor explicó, que no es cierto que las sociedades pudieran actuar libre de normas, valores y leyes regulatorias, debido a la característica gregaria del hombre. Algunas personas no soportan los cambios en estas normas y formas de vida y llegan al suicidio. Por ejemplo, cuando una persona se divorcia o se le muere un ser querido, lo cual genera alteraciones en su estructura y ritmo de vida.

El suicidio fatalista es la versión opuesta al anterior. Aquel sucede por el cambio de normas que regulen la conducta humana. Este afecta a aquellas personas que no aceptan las normas y se sienten reprimidas en sus sentimientos, pasiones y limitados en su futuro. Pueden ser hijos de padres estricta y agresivamente disciplinados o extremadamente moralistas.

Otros autores más recientes nos hablan de los suicidios escapistas, practicados por aquellas personas cuya motivación es salir huyendo hacia la muerte de una situación que les resulta insostenible. Suicidios agresivos que son una especie de venganza moral, cuyo objetivo es provocar remordimientos en los demás. Los suicidios oblativos en donde el sentimiento es el sacrificio para alcanzar un valor superior a la vida misma. Los suicidios lúdicos que suceden cuando el individuo establece una especie de juego con la muerte, en donde se da oportunidades para morir mientras juega con su propia vida, como por ejemplo, la práctica de la Ruleta Rusa.

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