El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)


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jueves, 9 de noviembre de 2017

El hotel de los suicidios

Ubicado en las Cataratas de Tequendama en el Río Bogota de Colombia se encuentra el celebre Hotel del Salto, construido en 1942 y que tuvo que cerrar sus puertas en 1990 pero no sin antes escribir su propia leyenda, hay muchas personas que aseguran que el lugar completo se encuentra maldito y que nadie puede permanecer en el hotel, algunos escépticos aseguran que cerró por la contaminación del río pero hay algo mas en ese majestuoso hotel.

Actualmente el Hotel del Salto es un museo, en sus mejores días sirvió para hospedar a personajes de la alta sociedad de Colombia y extranjeros, en un momento también fue una estación ferroviaria, por su bella estructura y majestuosos paisajes las Cataratas de Tequendama y el hotel han sido siempre un importante destino turístico.

La leyenda del Hotel del Salto nace a raíz de la gran cantidad de suicidios realizados en la cascada de al rededor de 157 metros de altura, cuyo abismo rocoso asegura la muerte a quien se lanza, muchos visitantes aseguran que ven figuras lanzándose al vacío y rondando los pasillos del hotel, cuando el mismo cumplía esa función se escuchaban los sonidos de los habitantes del mas allá en diferentes rincones del edificio. 

Algunas personas han escuchado los gritos de alguien lanzándose por la catarata e incluso han capturado en fotografía y video figuras humanoides traslucidas dando un paso hacia el abismo.

Origen de la leyenda

Existe una fuerte creencia de que los suicidios y la ubicación del hotel tienen un fuerte vinculo, no el inmueble en si.

Todas las personas que son arrastradas por el río y encuentran la muerte inducida o accidental llegan a la "posa de los cadáveres", es el lugar donde inevitablemente llegan todos los cuerpos arrastrados por el río, coincide con la ubicación del inmueble.

Muchas personas sienten depresión al llegar al lugar y sentir la densa atmósfera del lugar, personas que han llegado muy alegres de vacaciones han llegado a lanzarse por el abismo sin razón alguna, es por ello que se colocó una imagen de la Virgen para proteger a los visitantes.

En el lugar exacto elegido para los saltos se colocó una placa que cita: "Tus problemas tienen solución. El señor Jesucristo te dice "yo soy el camino, la verdad y la vida".

La leyenda sigue creciendo, los visitantes siguen llegando atraídos por este misterio y algunos de ellos se convierten en parte del Hotel de los Suicidios, un lugar que aun hospeda las almas en pena de quienes en algún momento llegaron a terminar con su vida y de quienes fueron atraídos por la muerte tras llegar derrochando sonrisas y alegría.




martes, 12 de agosto de 2008

La Familia Puyana.

No se si a esto se referia mi amigo de el chatbox, sino, me avisas y te busca mas, igual seguire bascado por todos lados.


http://www.campusworld.info/images/flags/colombia.png


Recopiladora: Mª Elena Anaya Quirós, nacida en 1985 en Bucaramanga, Santander (Colombia).

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: otoño del 2002.

Informante: ella misma.

Observaciones: la historia sucedió, supuestamente, en 1980 y Mª Elena la aprendió en 1999.

Dicen que la familia Puyana es una de las familias más ricas de Bucaramanga, Santander (Colombia), pero esa riqueza no vanía de familia, o sea, de capital natural, sino que había algo turbio en ese dinero. Años atrás, hacia 1950, la familia Puyana era humilde y trabajadora, pero un día el padre (el jefe de la casa) se cansó y decidió tener dinero de la noche a la mañana. El hombre un día invocó al diablo y le planteó:

—Señor, quiero ser millonario, tener mucho dinero.

—Yo te lo doy con una condición —contestó el diablo—: tienes que darme tu alma dentro de 10 años.

—Está bien.

Al pasar el tiempo, los Puyana se volvieron ricos, tenían de todo, coches, casas, fincas y cantidad de dinero; pero al hombre se le olvidó su trato con el diablo. Llegó el día de entregar su alma al diablo, pero él se arrepintió; el diablo, furioso con el hombre, dijo que si no se iba con él, le iba a quitar a su hijo más querido, y el hombre no le creyó. Entonces el diablo, al ver la ironía del hombre, salió por la ventana de su lujosa casa, y desde entonces esa ventana es reconstruida pero siempre se cae, así esté recién puesta. Sin embargo, los Puyana siguen siendo una de las familias más ricas de Bucaramanga.


Agustobriga.net

lunes, 9 de junio de 2008

La Familia Puyana.

http://usuarios.lycos.es/elfolklorcolombiano/images/mapas/bandera%20de%20colombia.png

Dicen que la familia Puyana es una de las familias más ricas de Bucaramanga, Santander (Colombia), pero esa riqueza no vanía de familia, o sea, de capital natural, sino que había algo turbio en ese dinero. Años atrás, hacia 1950, la familia Puyana era humilde y trabajadora, pero un día el padre (el jefe de la casa) se cansó y decidió tener dinero de la noche a la mañana. El hombre un día invocó al diablo y le planteó:

—Señor, quiero ser millonario, tener mucho dinero.

—Yo te lo doy con una condición —contestó el diablo—: tienes que darme tu alma dentro de 10 años.

—Está bien.

Al pasar el tiempo, los Puyana se volvieron ricos, tenían de todo, coches, casas, fincas y cantidad de dinero; pero al hombre se le olvidó su trato con el diablo. Llegó el día de entregar su alma al diablo, pero él se arrepintió; el diablo, furioso con el hombre, dijo que si no se iba con él, le iba a quitar a su hijo más querido, y el hombre no le creyó. Entonces el diablo, al ver la ironía del hombre, salió por la ventana de su lujosa casa, y desde entonces esa ventana es reconstruida pero siempre se cae, así esté recién puesta. Sin embargo, los Puyana siguen siendo una de las familias más ricas de Bucaramanga.


Recopiladora: Mª Elena Anaya Quirós, nacida en 1985 en Bucaramanga, Santander (Colombia).

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: otoño del 2002.

Informante: ella misma.

Observaciones: la historia sucedió, supuestamente, en 1980 y Mª Elena la aprendió en 1999.