El mar me habló de su grandeza, de su fuerza y de su inmensidad...Yo le hablé de Honduras, de su Pueblo y de sus Instituciones y se sintió pequeño...

(Parafraso del Poema de Jorge Sarabia)

miércoles, 19 de marzo de 2008

Lluvia de Peces.

En la ciudad hondureña de Yoro ocurre anualmente, desde hace más de un siglo (según cuentan sus habitantes) entre los meses de mayo y de julio, un fenómeno meteorológico fuera de lo común.

Primero oscurece el cielo plagándose de nubes densas, y seguidamente se escuchan y ven truenos y relámpagos, con fuertes vientos y una lluvia copiosa que dura un par de horas.

Cuando la lluvia cesa, los habitatantes de Yoro, encuentran cientos de peces vivos esparcidos por el suelo, Los recogen y se los llevan a sus casas para cocinarlos.

Según los pobladores, los peces no caen con la lluvia, sino que llegan nadando desde algún río subterráneo de agua dulce.

Y aunque todavía no hay pruebas para constrastar este hecho, los expertos especulan que la lluvia de peces, podría deberse a un fenómeno meteorológico: “las trombas marinas” (un tornado absorbe agua desde el mar o desde un rio, y al desplazarse hasta tierra firme, deja caer el agua succionada, que a veces incluye animales que han formado parte del traslado o viaje de una a otra parte).

Y aprovechando la situación, se achacó como un milagro al padre Manuel De Jesús Subirana, que durante su estancia en Honduras (1856-1864), al encontrar a la gente hambrienta y muy pobres, oró duirante tres días y tres noches rogando un milagro que ayudara a aquellos a conseguir algo que llevarse a la boca, ocurriendo casualmente en aquellos tiempos una lluvia de peces en el lugar.

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